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¿QUÉ ES EL R.E.A.C.H. Y POR QUÉ NOS PREOCUPA?

Durante décadas la opinión pública europea junto con diversas organizaciones y empresas como Lush ha estado pidiendo que se acabe con la experimentación en animales en el desarrollo de productos cosméticos. Así pues, la Directiva sobre la prohibición de probar los ingredientes cosméticos en animales que entró en vigor el 11 de marzo de 2009 debería ser un motivo de alegría. Sin embargo nos preparamos para un aumento brutal de la experimentación en animales bajo otro reglamento de la UE, el REACH, que especifica que todos los ingredientes que no hayan sido probados anteriormente en animales deberán ser sometidos a pruebas con animales, contradiciendo completamente la prohibición de la Directiva sobre Cosméticos y sentenciando la existencia de cosméticos libres de pruebas en animales.



Este nuevo reglamento socava completamente el espíritu de la Directiva, que se creó con la intención de acabar definitivamente con la experimentación en animales para los cosméticos. También va en contra de lo que quiere el público y deja a los consumidores sin la posibilidad de escoger productos que no hayan sido testados en animales. Todo esto está teniendo lugar a hurtadillas, de espaldas a la opinión pública, que cree que la experimentación con animales en el caso de los productos cosméticos es una vergonzosa reliquia del pasado.

La UE se comporta como el Dr. Jekyll y Mr. Hyde. Por un lado nos dicen que no debemos probar los ingredientes cosméticos sobre animales bajo ninguna circunstancia y por otro exigen que hagamos nuevas pruebas en animales para estos mismos ingredientes. Si bien LUSH apoya los objetivos de REACH (evitar que productos químicos peligrosos acaben en el medio ambiente) nos oponemos rotundamente a la experimentación en animales y nos negamos a pagar o permitir crueles pruebas en animales de los ingredientes que utilizamos.

La legislación REACH sobre productos químicos podría suponer el fin de los cosméticos que no experimentan con animales y el principio de la necesidad de probarlo todo en animales obligatoriamente.



¡SALVA AL CONEJO, FUERA EL REACH!

Durante décadas el tema de la experimentación con animales en el caso de los productos cosméticos fue un tema candente. Era un tema con el que hacía ruido mucha gente, desde los que se manifestaban en Londres hasta los padres que compraban productos seguros para los animales para su familia, desde los jóvenes que escuchaban charlas sobre la crueldad de las pruebas en animales hasta quienes leían los folletos que repartían voluntarios todos los sábados en el centro de las ciudades. Todos pensábamos que la experimentación en animales había llegado a su fin en el mundo de la cosmética con la directiva europea que la prohibía.

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A partir de ese momento seguimos con nuestras vidas sabiendo que habíamos luchado por algo que había merecido la pena. Ya no habría más conejillos de indias que murieran asfixiados obligados a ingerir champú ni más conejos quedándose ciegos por el rimel que les habían metido en los ojos. Hasta ahora.

Ahora descubrimos que, en contra de la voluntad popular, y en contra de la 7ª enmienda de la Directiva Cosmética de la UE que prohibía la experimentación con animales para los productos cosméticos a partir del 11 de marzo de 2009, tenemos una nueva super-legislación impuesta por Bruselas: el Reglamento relativo al registro, la evaluación, la autorización y la restricción de las sustancias y preparados químicos (REACH). Los objetivos de REACH, productos químicos seguros para todos, son loables, pero la realidad es muy distinta.

Esta legislación es tan compleja que ni siquiera las industrias a las que supuestamente legisla la comprenden plenamente. Tampoco la comprenden los eurócratas que tienen que hacerla cumplir. Bajo REACH tendrán lugar muchos más experimentos con animales mientras los científicos intentan dilucidar qué productos químicos son nocivos para nosotros y/o el medio ambiente. La mayoría de los ingredientes que componen los productos cosméticos y de higiene se verán sometidos a estas pruebas.

Sigue habiendo mucha incertidumbre respecto a qué pasará con la Directiva sobre Cosméticos que prohibe la experimentación con animales de los productos cosméticos o de sus ingredientes cuando se imponga REACH, que requiere pruebas en animales para esos mismos ingredientes. Y parece que sólo una batalla legal dilucidará cuál de estas legislaciones opuestas prevalecerá.

Ahora mismo nadie en la Agencia Química Europea ni en la industria cosmética sabe decir si los ingredientes probados en animales según establece REACH se podrán utilizar en los cosméticos. Si se permite su uso en cosméticos entonces ya no existirán los cosméticos que no han sido experimentados con animales y nuestros derechos como consumidores concienciados habrán sido pisoteados. O, si no se permiten estos ingredientes, entonces la mayoría de nuestros cosméticos y productos de higiene desaparecerán de nuestros estantes ya que los ingredientes que contienen serán prohibidos para su uso en cosméticos.

Lo irónico del asunto es que la experimentación con animales sólo demuestra si algo es perjudicial para los animales, no para los humanos. La experimentación con animales es tecnología victoriana y no beneficia a nadie. Las pruebas en animales no nos proporcionan ni químicos ni productos seguros para utilizar y desde luego no ayudan en absoluto a los millones de animales que morirán por su causa.

Si se destinaran los miles de millones de euros que costará a las empresas y a los gobiernos implementar REACH a desarrollar experimentos sin animales más seguros y fiables, todos sabríamos más sobre la seguridad de los productos que usamos.

Así que, adelante, hagamos que nuestras voces se oigan de nuevo. Debatid el tema con vuestros hijos, padres, hermanos o amigos, hablad con vuestro periódico local e informad a las empresas cuyos productos consumís sobre el REACH y la experimentación en animales. No nos habíamos dado cuenta, pero llevábamos demasiado tiempo durmiéndonos en los laureles.



Andrew Butler, manager de campañas para Lush dice:

“Hoy deberíamos estar descorchando el champán tras décadas de pedir el fin de la experimentación en animales de los ingredientes cosméticos. Desgraciadamente, la burocracia europea nos ha engañado a todos y nos enfrentamos con el mayor y más caro sistema de experimentación con animales. La legislación REACH sobre productos químicos podría suponer el fin de los cosméticos que no experimentan con animales y el principio de la necesidad de probarlo todo en animales obligatoriamente. Éste es un asunto tremendamente complejo, pero debemos estar informados y preparados para tomar las calles de nuevo, para manifestarnos y para solicitar firmas en contra de la experimentación en animales para los productos cosméticos.”



Notas

* La 7ª enmienda de la directiva sobre cosméticos (76/768/EEC) afirma que el 11 de marzo de 2009 los estados miembros prohibirán la venta de productos cosméticos que contengan ingredientes o combinaciones de ingredientes que, para cumplir con los requisitos de esta directiva, hayan sido probados en animales usando algún otro método que los alternativos.

* Existen tres pruebas en animales que quedan exentas de esta prohibición: toxicidad por acumulación, toxicidad reproductiva y toxicokinética, pruebas para las cuales no existen alternativas en la actualidad y que se podrán seguir realizando hasta la fecha límite de marzo de 2013 a partir de la cual también serán prohibidas.

* El reglamento relativo al registro, la evaluación, la autorización y la restricción de las sustancias y preparados químicos - REACH - Reglamento (EC1907/2006) exige que se proporcionen datos sobre los efectos de decenas de miles de materiales sobre la salud humana y el peligro para el medio ambiente, incluyendo miles de materiales que usan en la industria cosmética. Especifica que se deben proporcionar datos sobre la experimentación en animales de Toxicidad Oral Aguda, Irritación/Corrosión Ocular, Sensibilidad Cutánea y Neurotoxicidad. Si estos datos no existen, las empresas que utilicen dichos materiales se verán obligadas a encargar y pagar los experimentos correspondientes.


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